<p>La cocina cusqueña dejó de ser solo cuy y chicha. Una nueva generación de cocineras y cocineros está reinterpretando ingredientes ancestrales con técnicas modernas, y el resultado es una de las cocinas más interesantes del continente.</p>
<h2>Quinua atamalada</h2> <p>La quinua se cocina con caldo de gallina, queso fresco y huacatay hasta lograr una textura cremosa similar a un risotto. En Cusco la sirven como guarnición, pero por su densidad nutritiva funciona perfectamente como plato principal.</p>
<h2>Trucha del Titicaca</h2> <p>La trucha de altura tiene una carne firme y un sabor menos graso que la trucha europea. Se sirve a la plancha con quinua y verduras, o ahumada como entrada. Si la pides en mercados, asegúrate de que provenga de criadero certificado.</p>
<h2>Cuy chactado moderno</h2> <p>El cuy frito o asado es el plato ceremonial más conocido. Hoy varios restaurantes lo deconstruyen: lomo confitado, corteza crocante aparte, salsa de uchucuta. Si nunca has probado cuy, esta versión es una buena puerta de entrada.</p>
<h2>Sopa de quinua negra</h2> <p>Menos común que la sopa de quinua tradicional, lleva quinua negra, papa nativa, ají amarillo y un toque de queso. Es contundente y reconfortante, ideal para cenas frías a 3.400 metros.</p>
<h2>Chocolate cusqueño</h2> <p>El cacao de la zona de La Convención produce chocolates de origen único, con notas frutales y una acidez interesante. Visitar una chocolatería como Pacari, Choco Museo o La Cholita es un paseo en sí mismo.</p>
<p><em>La gastronomía es parte del viaje, no un anexo. Reservar un cupo en restaurantes recomendados con anticipación marca una diferencia enorme.</em></p>