El Festival de las Cruces —conocido también como **Cruces de Mayo**— es una de las celebraciones más vibrantes y profundas de los Andes peruanos. Cada año, entre el **1 y el 3 de mayo**, pueblos de toda la sierra se llenan de color, música y devoción para honrar a la cruz, un símbolo que entrelaza la fe católica con la cosmovisión andina ancestral.
Dónde late con más fuerza
Aunque se celebra en numerosas localidades del Perú, una de las versiones más reconocidas ocurre en **Chavín de Huántar**, en la Región de Áncash, a unos 3.200 metros sobre el nivel del mar (cerca de 10.500 pies). Rodeado de montañas y junto a uno de los sitios arqueológicos más importantes de los Andes, el festival adquiere una dimensión única.
Cruces que bajan de los cerros
Durante gran parte del año, las cruces permanecen en lo alto de cerros y montañas, custodiando a las comunidades. Para la fiesta, **se las baja al pueblo** en procesión para recibir bendiciones y veneración. Cada cruz es engalanada con espejos, telas, flores y ornamentos brillantes, convirtiéndose en una obra de arte popular cargada de significado.
La celebración entrelaza varios momentos:
- Procesiones que recorren las calles empedradas acompañadas de bandas y danzantes.
- Rituales de bendición donde la fe católica y las tradiciones andinas se funden.
- Encuentros comunitarios que reúnen a varias generaciones en torno a la memoria viva del pueblo.
Una mirada a través del lente
El fotógrafo **Michel Catalan** retrató esta festividad en un fotolibro documental que captura su fuerza espiritual y su belleza en blanco y negro: rostros, cruces, montañas y el pulso de un pueblo que celebra sus raíces.
